No quiero decir si ‘pe’ entonces ‘cu’ y puesto que se da ‘pe’ por lo tanto ‘cu’.
No, no quiero, ¡no puedo!
Tanto querer como poder es lo verdadero,
que no engañen, que no engañen los epígrafes(À).
No quiero ni siquiera decir “si”,
sí, y así, “si” sin acento; no quiero rigor,
‘alto nivel’ como dicen los doctores —y yo que creí que a los doctores los destruyó un
meteorito en el medioevo—,
no quiero explicar, deducir, inferir…
Después de las doce de la noche apenas se abren mis ojos.
No es que madrugue, es que atardezco, anochezco:
la luz cruza y atraviesa hasta los cuatro ceros
y mi vista se ilumina: la noche pasada las doce me hace ver más claramente.
Qué es poesía en estos tiempos
(¿) Que es poesía en estos tiempos (?)
:aceptar…, que esto no.
Toser, tal vez. Toser porque toser es como el sonido de la pluma sobre el papel.
Toser es sacar aire desmedidamente, apresuradamente,
como la rapidez de la pluma cuando escribe y a la vez
pugna
por ir a la par, a la misma velocidad
que la palabra pensada:
aunque nunca, nunca, sea posible.
¡Maldita sea eres lenta!
Toser, toser, la poesía hoy en día es toser.
Toser es un sonido confuso, seco, fuerte y escandaloso,
es otro lenguaje del cuerpo,
algo que quiere decir, que quiere gritar,
y que solo puede decir mediante un gran pujido,
mediante un gran tosido.
(...)
Hoy es toser. Mañana puede ser el gemido de cuando se defeca una hez muy ancha. O podrá
ser el vaho que se desprende de las lágrimas de los ojos al soportar penetraciones en el
ano.
(...)
Toser, toser porque el tosido es un sonido muy sincero,
toser porque cuando se tose el tosido es inevitable,
como inevitable es escribir.
Toser porque una vez que se tose la tos es inevitable,
como la pluma al manchar al papel:
la pluma tose el papel:
la pluma, más que hacer poesía, hace toecía:
toesía: poesía con el ímpetu de un tosido:
poemas como la inexorabilidad de cientos de tosidos:
poesía: tos; tos: toesía; toesía: poesía.
¡Aberrante, ¿no?!
Así es. Así es.
Te toca. Dime tú.
Tose siquiera un poco y poesía harás,
poetisa siquiera un poco y toesía harás.
No te engañes. Que yo no me engaño.
¿Expliqué las cosas? no importa:
las contradicciones ayudan a vivir.
Mírate, piénsate, pero sobre todo, siéntete,
tósete, es decir, poetízate, que en estos tiempos todo se vale.
Dicen que todo está dicho no porque todo esté dicho, sino porque ahora dicen todo lo que se
ha dicho al mismo tiempo,
exactamente al mismo tiempo.¡Tósete, tósete!: ¡poetízate, poetízate!
Ya te he dicho —no te preocupes— que todo se vale.
Ya no hay ismos, todos los ismos del mundo y de la historia han muerto,
Excepto uno: el ismo que no tiene ismo:
el sin-ismo:
el sinismo.
Que paradójicamente, tiene y no tiene.
O debería de decir: contradictoriamente.
(¡Te digo que las contradicciones ayudan a vivir!)
Tiene y no tiene ismo.
Necesita que se diga “ismo”, para que precisamente, no lo tenga.
Sinismo: asesino de todos los ismos.
Sinismo: tosido, tosido perpetuo, largo e interrumpido, e ininterrumpido también, claro, intermitente,
fuerte, breve escandaloso, contradictorio, vivo, que muere cada vez, lento, rápido, fugaz, que se esconde,
que aguarda, que está al acecho, que tose sin pensar en todo lo que se ha tosido, que cada nuevo tosido es
más fuerte que el anterior, que cada tosido es nuevo, olvidadizo, que olvida incluso que él es un tosido,
escurridizo, resbala entre el aliento y sale libre como miel de vagina, como semen deslizándose feliz a una
boca
femenina,
repentino, proveniente de una enfermedad, de una enfermedad sana, de una enfermedad que sana…
Me duermo con la pluma entre los dedos,
el sueño en los ojos de luz oscura
y orina empujando en el glande.
Mañana, lo primero que haré será escribir.
______
(À) Ver el epígrafe que hay al comienzo del texto de Walter Benjamín La obra de arte en su época de la reproductibilidad técnica, editada por Ítaca. (Es lo más académico que puedo hacer)