Acertijo

¿Cuál es el animal que al amanecer anda en cuatro pies, al medio día anda en dos y al anochecer en tres?

viernes, 23 de diciembre de 2011

INSTANTáNEO

Esto es todo el arrepentimiento del mundo,
la vida que huye hacia su muerte,
el instante como la mariposa,
                                             su semana de gloria,
el relámpago revelador que ilumina el caos,
“¡el caos, el caos! ¡Es el caos!”,
                                                 digo al eyacular.
Y el mundo es un puño apretado con fuerza,
yace como una ilusión,
como si todo no pudiera ser verdad,
uñas sangrando la palma
                                      y leche resbalando a la oscuridad,
a las tinieblas de su efímera existencia,
ese puño que contiene las semillas que inocentes huirán hacia el vacío,
la estupidez del semen que huye aparatoso
                                                                 sin nada que fecundar, sin vida que dar,
huyendo sin saber que se estrellará en el abismo,
en mi arrepentimiento,
                                  en mi placer titilante,
siniestro,
              lleno de imágenes sombrías,
que van,
              que vienen,
                                que son,
                                              que no,
que desaparecen luego de la explosión,
     de la contorsión de la espalada,
       del grito ahogado,
         de la sangre en el labio,
          del último espermatozoide inocuo,
            del orgasmo tan deseado.

miércoles, 29 de junio de 2011

SINISMO Y POESÍA

No quiero explicar las cosas.
No quiero decir si ‘pe’ entonces ‘cu’ y puesto que se da ‘pe’ por lo tanto ‘cu’.
No, no quiero, ¡no puedo!
Tanto querer como poder es lo verdadero,
que no engañen, que no engañen los epígrafes(À).
No quiero ni siquiera decir “si”,
sí, y así, “si” sin acento; no quiero rigor,
‘alto nivel’ como dicen los doctores —y yo que creí que a los doctores los destruyó un
meteorito en el medioevo—,
no quiero explicar, deducir, inferir…

Después de las doce de la noche apenas se abren mis ojos.
No es que madrugue, es que atardezco, anochezco:
la luz cruza y atraviesa hasta los cuatro ceros
y mi vista se ilumina: la noche pasada las doce me hace ver más claramente.

Qué es poesía en estos tiempos
(¿) Que es poesía en estos tiempos (?)
:aceptar…, que esto no.

Toser, tal vez. Toser porque toser es como el sonido de la pluma sobre el papel.
Toser es sacar aire desmedidamente, apresuradamente,
como la rapidez de la pluma cuando escribe y a la vez
                                 pugna
por ir a la par, a la misma velocidad
que la palabra pensada:
aunque nunca, nunca, sea posible.
¡Maldita sea eres lenta!
Toser, toser, la poesía hoy en día es toser.
Toser es un sonido confuso, seco, fuerte y escandaloso,
es otro lenguaje del cuerpo,
algo que quiere decir, que quiere gritar,
y que solo puede decir mediante un gran pujido,
mediante un gran tosido.

(...)

Hoy es toser. Mañana puede ser el gemido de cuando se defeca una hez muy ancha. O podrá
ser el vaho que se desprende de las lágrimas de los ojos al soportar penetraciones en el
         ano.

(...)

Toser, toser porque el tosido es un sonido muy sincero,
toser porque cuando se tose el tosido es inevitable,
como inevitable es escribir.
Toser porque una vez que se tose la tos es inevitable,
como la pluma al manchar al papel:
la pluma tose el papel:
la pluma, más que hacer poesía, hace toecía:
toesía: poesía con el ímpetu de un tosido:
poemas como la inexorabilidad de cientos de tosidos:
poesía: tos; tos: toesía; toesía: poesía.

¡Aberrante, ¿no?!
Así es. Así es.
Te toca. Dime tú.
Tose siquiera un poco y poesía harás,
poetisa siquiera un poco y toesía harás.
No te engañes. Que yo no me engaño.
¿Expliqué las cosas? no importa:
las contradicciones ayudan a vivir.
Mírate, piénsate, pero sobre todo, siéntete,
tósete, es decir, poetízate, que en estos tiempos todo se vale.
Dicen que todo está dicho no porque todo esté dicho, sino porque ahora dicen todo lo que se
ha dicho al mismo tiempo,
exactamente al mismo tiempo.

¡Tósete, tósete!: ¡poetízate, poetízate!
Ya te he dicho —no te preocupes— que todo se vale.
Ya no hay ismos, todos los ismos del mundo y de la historia han muerto,
Excepto uno: el ismo que no tiene ismo:
el sin-ismo:
el sinismo.
Que paradójicamente, tiene y no tiene.
O debería de decir: contradictoriamente.
(¡Te digo que las contradicciones ayudan a vivir!)
Tiene y no tiene ismo.
Necesita que se diga “ismo”, para que precisamente, no lo tenga.
Sinismo: asesino de todos los ismos.
Sinismo: tosido, tosido perpetuo, largo e interrumpido, e ininterrumpido también, claro, intermitente,
 fuerte, breve escandaloso, contradictorio, vivo, que muere cada vez, lento, rápido, fugaz, que se esconde,
que aguarda, que está al acecho, que tose sin pensar en todo lo que se ha tosido, que cada nuevo tosido es
más fuerte que el anterior, que cada tosido es nuevo, olvidadizo, que olvida incluso que él es un tosido,
escurridizo, resbala entre el aliento y sale libre como miel de vagina, como semen deslizándose feliz a una
boca
                                                                                              femenina,
repentino, proveniente de una enfermedad, de una enfermedad sana, de una enfermedad que sana…

Me duermo con la pluma entre los dedos,
el sueño en los ojos de luz oscura
y orina empujando en el glande.

Mañana, lo primero que haré será escribir.

______
(À) Ver el epígrafe que hay al comienzo del texto de Walter Benjamín La obra de arte en su época de la reproductibilidad técnica, editada por Ítaca.  (Es lo más académico que puedo hacer)

jueves, 16 de junio de 2011

He decidido decir dudas duraderas y deseos desmedidos... retruécanos resquebrajados a raíz de ruda rabia... palabras pomposas y hectoplásmicas para pedir por peleles peligrosos pero perplejos... que no queriendo la cosa cabalgan cascabeleando cósmicos caballos quitando carcajadas a los cabrones codiciosos... faroleando fanfarrones y fufurufos fabricando fuerzas famélicas desfasadamente fenecidas... muertas de antemano monoliteadas monótonamente mas mantenidas anímicamente mejor melodramatizadas... haciendo sonidos varios y silabeando sound by sound sin saber siquiera el significado de un síncope... bebiendo vino bebiendo van bebiendo baba bebiendo vals... compás de tres cuartos y la ruina de su afán... no han notado tanta nota nada más negando no notar... ¡nopal!... jaurías jugando a jornalear... las lunas lamentando los lugares a labrar... ora ora ¿qué es hora de orar?
ora pues ahora a ahondar... todo tonto tiene tanta tela tenebrosa tan teñida de turbar... ¡úta! hubiera hurgado hundiendo unos ubicados y útiles humanos humorados únicos y usados... Valiéndome madre el valor vituperado de yuxtaposiciones sintácticas sin sentido y excomulgadas gramaticalmente entre sí y teniendo bien en cuenta el absurdo efímero como decir pez plumífero que no va a llegar a ningún lado pero que arrancará hasta los zapatos de las raíces más enraizadas simplemente por el hecho de haber sido enunciadas y felizmente completadas... ¿Qué?: toda esta retahíla de oraciones juancarloseadas o más bien juancarlosáruseadas influídas principal y lingüísticamente por el estridentismo y secular y ontológicamente por el infrarrealismo... llegando a ser, cínicamente lo digo, la culminación de mi tan ansiado y burdo sinismo y la declaración de guerra a todo ismo. ¡Muerte incluso a mi sinismo!... Tan tararararán, tan tán.

jueves, 24 de febrero de 2011

Los versos negros

Somos más de una vez un tiempo infinito
...lugar meticuloso de miles de años
...generaciones enteras rimando su desdicha
...la plácida ignorancia y la gran historia a cuestas.

Somos más de una vez un tiempo fortuito
...la nada y sus atroces posibilidades
...en donde el olvido es una estatua
y el recuerdo balaustrada.

Somos la carne propia de lo ubicuo
...del aquí del allá del mañana el ayer
...del tú del yo del nos del usted
...del bing del bang de la muerte el vivir.

¿Cuánto es un instante en un tiempo infinito?
¿Por qué únicamente pregunto?
¿La naturaleza siempre interroga?
¿Qué sería si lo natural fuesen respuestas?

La muerte en caracoles inconscientes
delega sus deberes al instinto,
éste con las manos siempre sucias
limpia el mundo que vivimos.

Somos más de una vez un esfuerzo sordo
...no hay verso negro que alcance a nuestro cansancio
...la artimaña es la poesía
mas es un ardid desesperado.

El espiral de hieles mal rimadas
...la baba que se escurre por la barba
...la punta de la espada en la garganta
y una tregua que flagela y fue violada.

La vehemencia de los recuerdos por venir,
la inminencia de los futuros indeseados,
la clemencia para los incapaces de este mundo,
la suficiencia de los artistas apolíneos.

Venimos a un lugar donde una estatua nos observa,
nos toca con su espada y olvidamos,
tenemos en la boca el sabor del acero
y sólo se irá con nuestra sangre derramada.

lunes, 10 de enero de 2011

Felicidad en el infierno

Ver imagen en tamaño completoEl insomnio me padece. Y este es mi infierno: por toda la eternidad, deambular cansado en estas cuatro paredes tratando de conciliar el sueño. Lo único que tengo es esta cama. La uso y toda comienza: el insomnio me padece, el cansancio me padece y el infierno, sí, también me padece.  
    Con todo, tengo un momento de felicidad en este lugar. Me he acostumbrado a llamarle a la risa felicidad. El infierno es un lugar perfecto, no tiene ninguna falla; está mejor planeado incluso que el mundo que habité. Para que el infierno funcione, se deben tener reminiscencias del mundo terrenal. Y es que a veces me pregunto cuándo terminará esto. Y sucede: esa reminiscencia está permitida para que el infierno opere satisfactoriamente: tengo una esperanza. Tengo una esperanza y después, despiadadamente, voces en este lugar me recuerdan que todo aquel castigado en el infierno lo está por toda la eternidad. Y es entonces cuando soy feliz: porque me pregunto cuándo terminará esto, albergando una esperanza inútil, y después entro en razón y sé que este castigo es eterno. Y entonces río, río y río sintiéndome absurdo y mi esperanza sin sentido. Me recuesto en la cama y tengo un pequeño descanso —si se le puede llamar así—, porque sé que es la esperanza la que me contamina, y entonces la dejo que se vaya, que se desvanezca y me abandone. Y sé que fui feliz. Me reí, me reí de mí. ¿Cuándo terminará esto?: ¡pero si es eterno! ¡Por toda la eternidad! Y vuelvo a reír; porque digo: “por toda la eternidad”, como si el castigo pudiera ser por un breve tiempo de la eternidad. Y río, río, río, río y río tirado en la cama, por toda la eternidad.
    ¿Cuándo terminará esto?: ¡Nunca! ¡Nunca podré quitarme este cansancio ni este insomnio! ¡Nunca podré volver a dormir! Mantendré esperanzas inútiles por siempre. Y el insomnio me padece… por siempre… por toda la eternidad… (Risas.)