Acertijo

¿Cuál es el animal que al amanecer anda en cuatro pies, al medio día anda en dos y al anochecer en tres?

martes, 3 de agosto de 2010

La noche y su laberinto


El único laberinto sin muros es la noche, quiere decir que la oscuridad es el verdadero laberinto. El jazz me hace creer en la libertad: al escuchar el saxofón, como si su aliento fuera el sonido de la vida, veo que transita libremente por donde se le antoje. A la luz de todo esto cabe preguntar: ¿qué sería de la improvisación del saxofón transitando la noche? La respuesta es simple: el sax atraviesa la oscuridad, encuentra miles de salidas al laberinto frente a él, la improvisación es la libertad misma.

El jazz es negro, por eso debe escucharse de noche. Todo su sonido es oscuro, como un misterio incomprensible ante nosotros. No se deja atrapar, siempre es diferente. El piano siempre agrega una nota, la batería un leve redoble, el bajo una escala, la guitarra un acorde gris, la voz un pa pa ra pá y el saxofón el último aliento de la melodía: la libertad para morirse.

El jazz es negro, ya lo había dicho, como la noche, como el laberinto, como la libertad, como tu piel (levemente), como tu cabello, como tus ojos… De igual manera, al final, me atrapó tu misterio: en la noche me haces creer en la libertad, y claro, es escuchando jazz.



Juan Carlos Sáru





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